La Distinción Entre el Padre y el Hijo


La Distinción Entre el Padre y el Hijo

This article is translated by Julio César Clavijo Sierra of www.fe-biblica.blogspot.com.

Este artículo está dividido en 7 capítulos en los que se abordan los siguientes temas: (1°) La encarnación, (2°) Los primeros cristianos creyeron que Dios se convirtió en hombre, (3°) Jesús es la imagen del Dios invisible, (4°) Jesús es el primer nacido entre muchos hermanos, (5°) La omnipresencia y la encarnación, (6°) Un Dios invisible y un hombre visible, y (7°) Dios se hizo hombre.

Capítulo 1 - La Encarnación

Hebreos 2:14, 17 NIV – “Dado que los hijos tienen carne y sangre, Él también compartió esa humanidad, para conseguir quebrantar con su muerte, el poder de aquel que tiene el domino de la muerte —es decir, al diablo—... Por esta razón, Él tenía que ser hecho como ellos, completamente humano en todos los sentidos...”

1 Timoteo 3:16 declara que “Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu...”

Lucas 1:35. “EL ESPÍRITU SANTO vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; POR LO CUAL también el Santo Ser que nacerá, será llamado HIJO DE DIOS”.

. Mateo 1:20. LBLA. “el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo”.

Las Escrituras nos informan que el Espíritu Santo de Dios que descendió sobre la virgen según Lucas 1:35 y Mateo 1:20, también participó de carne y sangre para ser completamente humano en todos los sentidos según Hebreos 2:14-17 ¿Quién es el que participó de carne y sangre según Hebreos 2:14? ¿Quién es el que se manifestó en carne según 1 Timoteo 3:16? ¿Quién es el que preexistió a la vida de Abraham según Juan 8:58? ¿Quién es ese que se convertiría en nuestra salvación como “la piedra que desecharon los edificadores”? ¡El Salmo 118:14-23 dice que Yahvé, pero Marcos 12:10-11 dice que Jesús! ¿Y de quién es el “santo brazo” que fue revelado como un verdadero hombre? ¡Isaías 52:10 e Isaías 53:1 dicen que de Yahvé, pero Juan 12:37-39 dicen que es Jesús!

El Hijo de Dios no pudo haber existido previamente como Hijo, porque la palabra “Hijo” significa “descendiente” o “heredero”. Solo un verdadero descendiente de otro, puede ser un Hijo real. Es por esto que Hebreos 1:5 cita a 2 Samuel 7:14 para probar que Dios el Padre dijo: “Yo le seré a Él Padre, y ÉL ME SERÁ A MÍ HIJO”. Por lo tanto, Dios el Padre dijo en el Antiguo Testamento que en el futuro profético (en lugar de en la eternidad pasada) Él SERÍA un Padre para el Hijo, y el Hijo SERÍA un verdadero Hijo para el Padre. Hebreos 2:17 declara que el que participó de carne y sangre fue hecho completamente humano en todos los sentidos, tal como lo son todos los hombres. Es por eso que a Jesús se le llama un niño nacido y un Hijo dado (Isaías 9:6).

Dios como Dios nunca tuvo ha tenido una madre, pero Dios con nosotros como un verdadero hombre (un verdadero descendiente de Dios) sí pudo tener una madre. Por lo tanto, sabemos que hay una distinción definida entre Dios como el Padre omnipresente cuyo Espíritu Santo siempre ha llenado el cielo y la tierra (Jeremías 23:24), y Dios con nosotros (Mateo 1:23) manifestado en la carne (1 Timoteo 3:16) como un hombre real. Por lo tanto, por fuera de la encarnación el único Dios verdadero es el Padre inmutable (Malaquías 3:6); mientras que dentro de la encarnación como Dios con nosotros, el Hijo es la descendencia de Dios como un hombre verdadero que fue engendrado milagrosamente por el Espíritu Santo del único Dios verdadero.

Si Jesús no es Dios que también se hizo hombre, ¿cómo es que ahora Jesús puede oír y responder las oraciones (Juan 14:14)? ¿Cómo es que Jesús ahora lo llena todo (Efesios 4:10)? ¿Y cómo es que el Espíritu de Jesús mora ahora en todos los verdaderos creyentes que tienen fe en Él (Juan 14:16-18, Gálatas 4:6, Romanos 8:9)? Cuando Dios se hizo hombre, Él tuvo que ser hecho como los demás hombres, “completamente humano en todos los sentidos” (Hebreos 2:17 - NIV), para poder salvar a la humanidad. Como Dios no es ontológicamente un hombre (Números 23:19), sabemos que el Hijo de Dios no puede ser Dios como Dios, sino solamente Dios con nosotros como un hombre verdadero y legítimo.

Por lo tanto, las Escrituras inspiradas prueban que el Espíritu Santo de Dios que se hizo hombre mediante la encarnación a través de la virgen, fue hecho exactamente como todos los hombres con un espíritu humano, así como también con un cuerpo humano. Esto explica el por qué Jesús contó con una verdadera naturaleza humana que le permitió experimentar legítimamente las tentaciones. Esto también explica el por qué Jesús tuvo una capacidad genuina para orar y tener una relación amorosa con Dios como su Padre, tal como lo haría cualquier hombre verdadero.

Capítulo 2 - Los Primeros Cristianos Creyeron que Dios se Convirtió en Hombre

Los primeros escritores cristianos tales como Ignacio y Matetes, que fueron enseñados por los apóstoles originales durante el primer siglo, no creyeron que el Hijo de Dios haya existido desde la eternidad como un Hijo. Ignacio enseñó que Dios se hizo un hombre (A los Efesios 7:2),en lugar de que un Hijo se hiciera un hombre.

Ignacio de Antioquía escribió a los Efesios (7:2):

“Sólo hay un médico, de la carne y del espíritu, engendrado y no engendrado, Dios en el hombre, verdadera Vida en la muerte, hijo de María e Hijo de Dios, primero pasible y luego impasible: Jesucristo nuestro Señor”.

Los trinitarios alegan que un tal Dios el Hijo fue “engendrado eternamente”, lo que es lo mismo que decir “nacido eternamente”. Sin embargo, los primeros testigos cristianos como Ignacio y los cristianos del Asia Menor que vivieron durante la vida de los apóstoles originales, enseñaron que la verdadera identidad de Jesucristo fue la de uno “engendrado y no engendrado”, pues Él ha existido eternamente como el Dios no engendrado, pero también se ha convertido en un hombre que fue engendrado por su Espíritu Santo dentro de la virgen. Por lo tanto, el Hijo de Dios “salió de” (Griego Ek) María (de la humanidad - Gálatas 4:4) y “salió de” (Gr. Ek) de Dios (de la deidad a través del Espíritu Santo de Dios - Mateo 1:20, Lucas 1:35). Las siete epístolas genuinas que Ignacio escribió a las iglesias de Asia Menor a principios del siglo II (alrededor del año 107 d.C.), prueban que los primeros cristianos de Asia que fueron enseñados por los apóstoles originales, creyeron que el Hijo de Dios es Dios hecho hombre, que “salió” (Gr. Ek)tanto de María como de Dios. Como las iglesias de Asia Menor estaban en comunión entre ellas, es muy poco probable que sus enseñanzas hayan diferido con las de Ignacio y los apóstoles originales. Por lo tanto, la enseñanza apostólica de los primeros testigos cristianos, fue que Dios se convirtió en un hombre verdadero que brotó desde María y Dios. Esto significa que cuando Dios se encarnó como un hombre a través de la virgen, el niño Jesús se formó a partir del ADN humano de María unido con el indescriptible ADN divino (con cromosomas masculinos) provisto por el Espíritu Santo. Si Jesús hubiera provenido solamente de su madre humana, entonces habría sido un mero clon de María como una mujer, en vez de haber sido concebido y nacido como un hijo varón. Por lo tanto, Dios mismo tuvo que haber provisto milagrosamente los cromosomas masculinos que se unieron con el óvulo de la virgen María, para que el niño Jesús haya sido concebido y nacido como un hijo varón.

En el capítulo 11 de su Epístola a Diogneto, Matetes se presentó diciendo que “habiendo sido un discípulo de los apóstoles, me ofrecí como maestro de los gentiles, ministrando dignamente a aquellos que se presentan como discípulos de la verdad, las lecciones que han sido transmitidas”. Matetes escribió en su Epístola a Diogneto, capítulo 11:

“Este Verbo, digo, que es eterno, es el que HOY ES CONTADO COMO HIJO”. Note que Matetes habló de Cristo como la Palabra (Verbo) eterna que hoy es contada como Hijo. Según Matetes, el Hijo no fue llamado Hijo sino hasta hoy. En su Epístola a Diogneto, capítulo 9, Matetes identificó al Hijo Salvador como el Padre.

“…habiéndose ahora revelado un Salvador poderoso para salvar incluso a las criaturas que no tienen capacidad para ello, Él quiso que, por las dos razones, nosotros creyéramos en su bondad y le consideráramos como Cuidador, Padre, Maestro, Consejero, Médico, Mente, Luz, Honor, Gloria, Fuerza y Vida”.

Entonces según Matetes (que fue discípulo de los apóstoles originales), el Hijo es el hombre que “hoy es contado como Hijo”, pero también es el Padre que se ha revelado como el Salvador.

DIOS se manifestó como UN HOMBRE [EL HIJO – 1 Timoteo 3:16] y el hombre exhibió poder como Dios. Pero nunca el primero [Dios como Dios por fuera de la encarnación] fue una mera imaginación, ni el segundo [El Hijo, Dios como un hombre] implicaba una humanidad desnuda; sino que el uno [Dios como Dios] era absolutamente verdadero, y el otro [El Hijo] un arreglo económico. Ahora, eso que RECIBIÓ UN COMIENZO [El Hijo] fue perfeccionado por Dios. (Ignacio, A los Efesios, Capítulo 19. Nota: Esta porción no se encuentra en la versión española de Alfonso Ropero, pero fue traducida directamente desde el idioma inglés desde la versión larga de la Epístola a los Efesios de Ignacio. Lo que está entre corchetes, son explicaciones añadidas).

Ignacio identificó al Hijo como “un arreglo económico”, es decir con propósitos de salvación, en vez de como un Hijo pre-encarnado que existió antes de que Dios se hubiera manifestado como un hombre. Ignacio no solo afirmó que Dios se manifestó en carne (1 Timoteo 3:16; Juan 1:14), sino que Dios fue manifestado COMO UN HOMBRE. Hebreos 2:17 dice que “Él fue hecho completamente humano en todos los sentidos” (NIV), ya que “le fue permitido ser semejante a sus hermanos” humanos (KJV). Por lo tanto, de acuerdo con Ignacio y los primeros testigos cristianos, nuestro Dios no solo vino en la carne, sino que también vino manifestado como un hombre verdadero, y como un hombre verdadero el Hijo exhibió el poder de Dios.

Ignacio describió claramente a la Palabra (logos) como un “ESO” impersonal antes de que recibiera “un comienzo” como el niño nacido y el Hijo dado. El apóstol Juan hizo lo mismo en 1 Juan 1:1, cuando abrió su primera epístola al decir: “LO que era desde el principio” en vez de “EL que era desde el principio”. Como no existe ningún registro de que haya habido un solo escritor cristiano primitivo (de antes del siglo III) que alguna vez haya creído que el Hijo ha existido por siempre y literalmente como un Hijo a lo largo de la eternidad pasada, tenemos que los datos históricos prueban que no hubo verdaderos trinitarios durante los primeros siglos de la historia cristiana.

Capítulo 3 - Jesús es la Imagen del Dios Invisible

Hebreos 1:3 nos informa que Jesús como un Hijo, es la Persona del Padre “reproducida” como una persona humana que es la imagen expresa de la Persona del Padre.

“Quien siendo el resplandor de su gloria, y la imagen expresa de su persona...” (Hebreos 1:3 - KJV).

En lugar de ser el resplandor de su propia gloria y la imagen exacta de su propia persona divina, Jesús como el Hijo de Dios el Padre, es el resplandor de la gloria del Dios Padre y la imagen exacta de la persona de Dios Padre como una persona humana. Pero esto no es lo que se esperaría cuando se asume que el Hijo de Dios siempre ha existido como una supuesta persona divina coigual y coeterna a lo largo de la eternidad pasada. Dado que el Hijo irradia la gloria del Padre y es la “marca impresa”, la “copia” y la “reproducción” exacta (“imagen expresa” se traduce de la palabra griega “karaktér” que significa “copia”, “impresión”, y “reproducción” de un original) de la persona divina del Padre como una verdadera persona humana, es por esto que se dice que el Hijo es “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15).

“Él es el resplandor de la gloria de Dios y la huella exacta de su naturaleza...” (Hebreos 1:3 - ESV).

Hebreos 1:3 nos informa que el Espíritu de Dios reprodujo una “huella” exacta de la “persona” y “naturaleza” divina de Dios, para formar a la persona humana llamada el Hijo de Dios. La palabra griega “KARAKTÉR”, prueba que Jesús como un Hijo completamente humano fue “reproducido” como una “huella” o “copia” exacta de la HIPÓSTASIS (persona, sustancia, naturaleza) del Padre, como un ser humano total y completo, pues el Hijo no pudo haber existido por siempre como una copia reproducida de la sustancia o naturaleza personal del Padre, sin tener un comienzo.