EL PADRE OMNISCIENTE SE CONVIRTIÓ EN UN PARÁCLITO

This article is translated by Julio César Clavijo Sierra of www.fe-biblica.blogspot.com.

Las Escrituras enseñan que nuestro Padre Celestial es el único Dios verdadero (Juan 17:3, Juan 4:23-24) que es omnisciente (que sabe todas las cosas), y que su propio Espíritu Santo Omnisciente y celestial, también se encarnó y se convirtió en un Paráclito (Paráclito significa “Abogado”, “Intercesor”, “Mediador”, “Confortador, “Consolador”) que en la condición de un hombre no podía conocer todas las cosas. Esto explica por qué el Espíritu Santo es referido a veces como el Espíritu del Padre (Juan 4:23-24 – “Dios es Espíritu”; Efesios 4:4-6 – “un Espíritu… un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”); mientras que en otras ocasiones el Espíritu Santo es referido como el Espíritu del Cristo resucitado, porque el Espíritu también se convirtió en un hombre dentro de la encarnación a través de la concepción y el nacimiento virginal. (Romanos 8:9 – “el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo…”; 2. Corintios 3:17 – “el Señor es el Espíritu”; Colosenses 1:27 – “Cristo en vosotros la esperanza de gloria”; Hechos 16:6-7 NVI – “Atravesaron la región de Frigia y Galacia, ya que el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia. Cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió”). ¿Por cual otra razón, Pablo fue inspirado a escribir acerca de “un solo Dios (el Padre) y un solo mediador (hombre/Hijo) entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre(1. Timoteo 2:5), y otra vez: “un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo (un hombre)(1. Corintios 8:6)? Si el concepto de la trinidad fuera verdadero, entonces Pablo debería haber escrito: “Un solo Dios el Padre, un solo Dios el Hijo, y un solo Dios el Espíritu Santo”. Ya que Pablo no mencionó “Espíritu Santo” en estos pasajes vitales de la Escritura, está claro que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que también se convirtió en el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9) dentro de la virgen como su propio Hijo.

El Único Espíritu del Padre es Omnisciente

Marcos 13:32 prueba que el Espíritu Santo es el Espíritu del Padre que conoce todas las cosas en su condición de la Persona Divina del Padre, y que también se convirtió en el Espíritu de Cristo como un hombre que no sabe todas las cosas. Debido a que nuestro Padre Celestial permaneció inmutable en los cielos, a la vez en que simultáneamente se hizo un hombre en la encarnación a través de la virgen, esto explica las distinciones entre el Padre por fuera de la encarnación que conoce todas las cosas, y el Hijo dentro de la encarnación que no conoce todas las cosas.

“Pero, en cuanto al día y la hora, NADIE LO SABE, ni siquiera LOS ÁNGELES en el cielo, ni EL HIJO, sino SOLO EL PADRE(Marcos 13:32 NVI).

Marcos 13:32 presenta dos problemas insalvables para los trinitarios. En primer lugar, ¿cómo podría el Espíritu Santo, como una supuesta verdadera tercera Persona Divina no encarnada, no saber algo que solo el Padre conoce, aunque supuestamente ha permanecido omnisciente (que lo sabe todo) y coigual? Según la idea trinitaria de una tercera Persona coigual llamada Dios el Espíritu, esta sería igual de omnisciente como Dios el Padre. Por lo tanto, los trinitarios no pueden explicar por qué solamente el Padre es omnisciente, pero no la supuesta tercera Persona llamada Dios el Espíritu Santo, sobre la cual ellos alegan que también ha permanecido inmutable en los cielos después de que el Hijo Cristo fue concebido y nació.

El segundo problema, es que la mayoría de los teólogos trinitarios creen que una supuesta Persona de Dios el Hijo Celestial, conservó su omnipresencia y omnisciencia como una Persona Divina y distinta en el cielo, mientras que Él existió simultáneamente como un hombre en la tierra. Ya que es ridículo pensar que una supuesta Persona Celestial de Dios el Hijo (quien nunca habría perdido su omnisciencia en el cielo durante la encarnación) no podría haber CONOCIDO el DÍA y la HORA de su segunda venida, queda entonces claro que el Hijo de Dios no podría ser un Dios el Hijo omnisciente, coigual y distinto, aparte de nuestro único y verdadero Dios el Padre. De la misma manera, también sería imposible para una supuesta Persona trinitaria llamada Dios el Espíritu Santo no-encarnada y OMNISCIENTE, no poder conocer EL DÍA y LA HORA de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE. Por lo tanto, la idea trinitaria de otras dos supuestas Personas Divinas, omniscientes y distintas junto a nuestro Padre Celestial quien es el único Dios verdadero (Juan 17:3, 1. Corintios 8:6), es notoriamente falsa.

La Teología de la Unicidad no tiene ningún problema con Marcos 13:32, porque nosotros creemos que el Espíritu Santo del único Dios verdadero es el Padre omnipresente que nunca perdió ninguno de sus inmutables atributos divinos en los cielos, a la vez que Él simultáneamente se hizo un hombre en su condición del brazo revelado de Yahvé. En contraposición, los trinitarios creen que el Espíritu Santo es una Persona Divina, distinta, coigual y omnisciente junto con Dios el Padre en el cielo. Pero si esto fuera así, ¿entonces cómo es posible que la otra Persona, Dios el Espíritu Santo, no pudiera conocer el día y la hora de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE?

La Doctrina Trinitaria no Armoniza con Marcos 13:32

Durante el período de examinación cruzada en mi debate con el apologista trinitario Ethan Smith, le pedí al Sr. Smith que respondiera sobre Marcos 13:32 que dice: “Pero, en cuanto al día y la hora, NADIE LO SABE, ni siquiera LOS ÁNGELES en el cielo, ni EL HIJO, sino SOLO EL PADRE” (Marcos 13:32 NVI). Marcos 13:32 presenta un problema insuperable para los trinitarios, porque la mayoría de los teólogos trinitarios, incluyendo a Ethan Smith, creen que un supuesto Dios el Hijo celestial retuvo su omnipresencia y su omnisciencia (el conocimiento de todo) como una Persona distinta en el cielo, mientras que Él simultáneamente existió como un hombre en la tierra. Entonces, ¿cómo podría un supuesto Hijo Celestial quien nunca perdió su omnisciencia (que lo sabe todo), NO PODER SABER EL DÍA Y LA HORA de su propia aparición? ¿Y cómo podría exactamente una supuesta Persona omnisciente no-encarnada llamada Dios el Espíritu Santo, no conocer EL DÍA Y LA HORA de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE?

Cuando le hice estas dos preguntas al Sr. Smith, él no las pudo contestar y saltó hacia Apocalipsis 19:12 para evadirlas. (De una manera hipócrita, Ethan Smith me ha acusado de una supuesta eisegesis, porque algunas veces que le he contestado he citado otros pasajes, pero siempre que él hace lo mismo, lo llama exégesis). El Sr. Smith citó Apocalipsis 19:11-13 que dice: “Entonces vi el cielo abierto (Juan tuvo una visión de Jesús en el cielo); y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS”.

El señor Smith trajo el versículo de Apocalipsis 19:12, porque dice: “y tenía un nombre escrito que NINGUNO CONOCÍA SINO ÉL MISMO”. El señor Smith comparó a Apocalipsis 19:12 con Marcos 13:32 que dice: Pero, en cuanto al día y la hora, NADIE LO SABE, ni siquiera LOS ÁNGELES en el cielo, ni EL HIJO, sino SOLO EL PADRE” (Marcos 13:32 NVI).

Pero aquí está el problema con la respuesta del Sr. Smith.

Es difícil imaginar que ninguno de los ángeles celestiales y de los santos en el cielo, pudiera ver el Nombre que Cristo tenía escrito, mientras que él iba cabalgando junto a ellos. Note que el texto dice: “y TENÍA un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo” (Apocalipsis 19:12). Observe también que el texto no dice nada acerca de que los seres en el cielo, no conocían el nombre que Él tenía escrito. Dado que el contexto de Apocalipsis 19 se está dirigiendo a Jesús volviendo a la tierra en un caballo blanco, tiene sentido creer que ninguno de los que vivirán en la tierra, conocerán el nombre que él tendrá escrito.

En contraposición a Apocalipsis 19:12, Marcos 13:32 menciona específicamente a los ángeles en el cielo, y al Hijo mismo que no sabe ni el día ni la hora de su propia aparición. Puesto que Marcos 13:32 está declarando que los seres celestiales no lo saben, sino solamente el Padre, está descartando también la posibilidad de que las personas de la tierra conozcan el día y la hora en Marcos 13:32. Pero note que Apocalipsis 19:12 no dice nada acerca de que los seres celestiales no conozcan el nombre que Cristo tiene escrito, mientras que Marcos 13:32 sí menciona que los seres celestiales no saben el día y la hora de la segunda venida de Cristo. Esto explicaría por qué el texto dice que sólo Él mismo conoce el nombre que tiene escrito.

Pero además, si los trinitarios quieren insistir en que las personas en el cielo al lado de Jesús, no podrían saber el Nombre que él tenía escrito, entonces no podría haber otras dos Personas celestiales de una Trinidad, ya que es imposible que una Persona Divina Omnisciente no sepa nada mientras sea coigual con las otras dos supuestas Personas Divinas. Por lo tanto, si Apocalipsis 19:12 también se dirige a las personas en el cielo que no conocen el Nombre que Cristo tiene escrito, entonces esto presenta un problema insalvable para los trinitarios, porque Apocalipsis 19:12 sería una afirmación falsa en el caso de que en el cielo hubiesen tres Personas Divinas que lo saben todo, por lo que cada una hubiera tenido que conocer ese nombre que Cristo llevaba escrito, ya que es imposible que una supuesta Persona Divina verdadera, no posea su propia mente divina omnisciente, su propio auto-cononocimiento divino omnisciente, y su propia auto-consciencia divina omnisciente. Por lo tanto, sería imposible que sólo Cristo conociera el nombre que Él llevaba escrito en el cielo, en caso de que hubieran otras dos Personas Divinas supuestamente omniscientes de una Trinidad en el cielo.

Solamente los creyentes de la Unicidad, no tendrían ningún problema con este versículo en caso de que se asuma que las personas celestiales no conocen el nombre que Cristo tiene escrito, pues los adherentes a la Unicidad creen que la deidad de Jesús es el mismo Dios el Padre revelado. Así que si el pasaje está hablando de que las personas celestiales no conocen ese nombre, entonces Jesús tiene que ser el Espíritu Santo del propio Padre que es el único Dios omnisciente. Dado que los arrianos, como por ejemplo los Testigos de Jehová, creen que Jesús es una criatura angélica, entonces ellos no pueden explicar por qué es que sólo Jesús conoce el nombre que él lleva escrito, pero no el Padre. De la misma manera, los unitarios socinianos no pueden explicar cómo un simple hombre en el cielo sabe el nombre que él tiene escrito, pero no el Padre omnisciente. Así que si Jesús es la única Persona Divina en el cielo que conoce el Nombre que tiene escrito, entonces esto significa que Él es el Padre omnisciente. Si este es el caso, entonces todos los grupos cristianos profesantes no cuentan con ninguna explicación sobre el significado de Apocalipsis 19:12, excepto los pentecostales unicitarios, porque los creyentes en la Unicidad afirman que Jesús es el Dios Fuerte y el Padre Eterno revelado como un hombre. Por lo tanto, si Apocalipsis 19:12 se está dirigiendo a personas celestiales que no saben el nombre que Cristo tiene escrito, entonces solamente la teología de la unicidad puede explicar adecuadamente este pasaje aparentemente difícil de las Escrituras.

Los pentecostales unicitarios creen que el Espíritu Santo del único Dios verdadero es el Espíritu omnipresente del Padre, que nunca perdió ninguno de sus atributos divinos inmutables mientras que Él simultáneamente se hizo un hombre que es el brazo de Yahvé revelado. Sin embargo, los trinitarios creen que el Espíritu Santo es una Persona Divina coigual, distinta y omnisciente en el cielo. ¿Cómo entonces podría otra Persona Divina coigual llamada el Espiritu Santo, no haber conocido el día y la hora de la segunda venida de Cristo, sino SÓLO EL PADRE? Así podemos ver que las explicaciones trinitarias de Marcos 13:32 y Apocalipsis 19:12 no tienen una explicación racional, mientras que estos versos armonizan perfectamente con la teología sostenida por los pentecostales unicitarios.

Jesús es el Espíritu Santo de Verdad, Que Habla lo que Oye

Juan 16:13 demuestra que el Espíritu Santo es “el Espíritu de verdad” que sólo habla lo que oye del Padre.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere…” (Juan 16:13).

Pero Juan 14:17-18 nos informa que Jesús es “el Espíritu de verdad”.

“el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros(Juan 14:17-18).

Note que Jesús se identificó como el Espíritu de verdad (Juan 14:17) que vivía CON los discípulos en la carne (“mora con vosotros” – Juan 14:17), pero que más tarde estaría EN los discípulos como el Espíritu Santo que habitaría en su interior (“Y estará en vosotros” – Juan 14:17). Jesús declaró claramente: “No os dejaré huérfanos (sin el Paráclito – Confortador, Abogado): vendré a vosotros” (Juan 14:18). Esto explica todas las Escrituras que hablan de Cristo como el Espíritu que mora en los suyos (Romanos 8:9, 26, 27, 34; Colosenses 1:27, 2. Corintios 3:17).

Jesús declaró en Juan 16:13 que el Santo “Espíritu de verdad” “no hablará por su propia cuenta”, sino solo lo que “oyere” del Padre.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere (Juan 16:13).

Pero el mismo Jesús dijo que Él era aquel que no hablaba por su propia cuenta, sino sólo lo que había oído del Padre:

Juan 14:10. “Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él hace las obras”.

Juan 12:49. “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”.

Juan 5:30. “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo”.

Después de ver algunos de mis videos, un extrinitario de los Países Bajos que ya estaba viendo en el trinitarismo problemas antibíblicos, me escribió un correo electrónico diciendo: “Me encontré con su video titulado, 'El Espíritu Santo es el Espíritu del Padre y el Hijo, Juan 14:23' de Ministerios Impacto Global (Global Impact Ministries). Todo lo que yo sabía que era verdad –pero sin ser capaz de expresarlo por mí mismo–, fue puesto por el orador en palabras, tan simple, tan claro. Lo escuché tres veces, y luego proseguí con el video llamado 'El Espíritu Santo Habla Lo que Oye', lo cual me emocionó aún más. ¡Cómo era que nunca había visto esta analogía! Jesús dijo: 'Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta (Juan 14:10)', lo que se corresponde con 'porque no hablará por su propia cuenta (el Espíritu Santo – Juan 16:13)'. Se me hizo tan claro que Jesús les estaba indicando que Él mismo volvería a ellos como el Espíritu de verdad”.

Es difícil imaginar cómo un supuesto Dios el Hijo omnisciente, y otra supuesta Persona omnisciente llamada Dios el Espíritu Santo, no hubieran sabido qué hablar de una manera instantánea al ser unas supuestas Personas Trinitarias omniscientes. ¿Cómo podría una supuesta Persona no-encarnada, llamada el Espíritu Santo, no saber lo que tiene que decir antes de pronunciarlo? ¡Una Persona del Espíritu Santo que supuestamente no se encarnó, no tendría por qué oír a otra Persona Divina para saber qué hablar! Por lo tanto, el Espíritu Santo que mora en nosotros, tiene que ser el Espíritu del Cristo resucitado, ya que Cristo sólo habló lo que oyó del Padre.

“El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo”. (Efesios 4:10).

Dios como Dios siempre ha llenado todas las cosas, pero Dios como un hombre (Dios como un Hijo, Dios como un Mediador y Paráclito) no llenó todas las cosas como un Hijo sino hasta su ascensión al cielo. Esto explica por qué los patriarcas y los profetas hebreos nunca conocieron o experimentaron “el Espíritu de su Hijo” (Gálatas 4:4) en sus corazones, y por qué sólo los creyentes del Nuevo Testamento pueden conocer a Jesús como “el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gálatas 4:6, Romanos 8:9, 26, 27, 34). Esto también explica cómo Jesús es omnipresente para oír y responder a las oraciones como el Padre que se hizo hombre para salvar a su pueblo de sus pecados (“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”. – Juan 14:14).

El Espíritu Santo es Jesús el Paráclito

Juan 14:26 llama al Espíritu Santo el Paráclito (Abogado/Intercesor), en singular; mientras que 1. Juan 2:1 y Juan 14:16-18 llaman a Jesús el Paráclito (Abogado/Intercesor), en el singular. ¿Tenemos dos mediadores que interceden por nosotros, o sólo uno?

“Mas el Consolador (el Paráclito), el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26).

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador (Paráclito), para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. (Juan 14:16-18).

¿Quién, sino Jesús que vivió con los discípulos, es quien estaría en los discípulos como el único Paráclito para con el Padre?

“... Abogado (Paráclito) tenemos para con el Padre, a Jesucristo el Justo” (1. Juan 2:1).

El Léxico Griego de Thayer, define así al sustantivo griego “Paráclito”.

1. Uno que invoca la causa de otro ante un juez; un intercesor, un abogado defensor, un asistente legal; un mediador.

2. Universalmente, uno que invoca la causa de otro como suya; un intercesor.